Dioses Egipcios

Cosmología Egipcia

La Cosmología Egipcia está basada en razonamientos científicos y principios filosóficos descubiertos en el universo como un todo. La totalidad de la civilización Egipcia se construyó sobre un entendimiento completo y preciso de las leyes universales.

Para los antiguos pobladores de Egipto no había diferencias apreciables entre las acciones sagradas y mundanas, como la hay para nosotros, la gente moderna.

Cada acción, sin importar qué tan mundana fuera: arar, sembrar, cosechar, cocer, construir juegos, el sistema de pesos y medidas – eran vistos como un símbolo terrestre para una actividad divina específica.

Los egipcios veían al universo como un concienzudo acto de creación de Un Gran Dios. Este Dios jamás fue representado. Sus funciones y atributos de dominación son los que fueron representados. Sus varias funciones y atributos como Creador, Curandero, y semejantes fueron llamados neteroo (singular: neter en forma masculina y netert en forma femenina). Así pues, un neter/netert Egipcio no era un dios/diosa, si no la personificación de una función/atributo del nico Dios.

El pensamiento Egipcio de que el nico Dios puede ser representado a través de sus funciones/atributos, tiene su razón en la humanidad. Una persona puede ser maestro en un salón de clases, un padre para sus hijos, un esposo para su mujer, un jugador en el equipo, etc. Esta persona no tiene muchas personalidades, pero sí muchas funciones/atributos.

Las ideas cosmogológicas del antiguo Egipto fueron expresadas mediante mitos y simbolismos.

Mito

El mito es una forma intencionalmente escogida para comunicae conocimiento. El mito dramatiza leyes cósmicas, principios, procesos, relaciones y funciones, y las expresa en una forma sencilla de comprender.

Simbolismo

Vivimos dentro de un mundo de símbolos, logotipos, iconos y emblemas que son medios poderosos y concisos para representar compañias, productos, ideas, etc.


Componentes del ser humano en el Antiguo Egipto

El cuerpo “físico”, denominado Dyet por los egipcios, o Jat, Chat o Khat ​ si se hace referencia a un cuerpo momificado, es el elemento más tangible de los que componen el hombre. Es inerte, un simple trozo de materia. Sirve de soporte físico para los demás elementos, por lo que debía de ser momificado para asegurar su incorruptibilidad, y de esa manera garantizar que continuara existiendo, incluso después del fallecimiento.

El sahu, Atmu, o cuerpo espiritual, el que obtuvo un grado de conocimiento, poder y gloria, volviéndose duradero e incorruptible, pudiéndose asociar al alma y conversar con ella. Es el Máximo Misterio, la causa espiritual del hombre mismo. Así, podrá ascender al Cielo y morar con el sahu de los justos y dioses.

El ib, ab, o hati ​ simbolizado por el corazón, fue considerado la sede de los pensamientos y las emociones según las creencias egipcias. Era uno de los elementos espirituales más importantes. Esto se evidencia por muchas expresiones cotidianas en la lengua egipcia que incorporan la palabra ib, como aut-ib “alegría” (amplio corazón). Fue representado como el elemento que se contrapesaba con el símbolo de Maat en el Juicio de Osiris.

Ka (kȝ en egipcio) era una pizca del principio universal e inmortal de la vida. Ka es un concepto semejante al de la “fuerza vital”, lo que diferencia a una persona viva de otra muerta, muerte que ocurría cuando ka abandonaba el cuerpo. Se pensaba que el Ka era creado por Jnum, en su rueda de alfarero, para ser depositado en los hijos en el momento de su concepción. Los egipcios también creyeron que el Ka se sostenía por medio del alimento y la bebida. Por esta razón eran presentadas a los muertos ofrendas de alimento y bebida, aunque era el Ka (kȝ) de las ofrendas lo que este consumía, no la parte física del alimento.

El Ba (bȝ en egipcio) es el concepto más cercano a la noción occidental de alma. Es la parte trascendente que permanecería con el cuerpo tras la muerte del individuo. También era lo que hace único a un ser, similar a la noción de “personalidad”. Como el alma, el Ba es la parte de una persona que vivía después de la muerte del cuerpo, y lo solían representar como un ave con cabeza humana, que volaría desde la tumba para unirse con ka en la vida futura.

Ren es el nombre que la persona recibe al nacer, aunque podría cambiar a medida que la persona iba evolucionando. El ren viviría mientras el nombre fuese pronunciado, lo que explica los grandes esfuerzos realizados para protegerlo, escribiéndolo profusamente en papiros y monumentos, o destruyéndolo en casos de manifiesta enemistad.

El Aj o Akh’ es el cuerpo luminoso o de Gloria un elemento vinculado con la “luz”, es un concepto netamente funerario ligado a las estrellas, y con ellas, a la resurrección e inmortalidad. Es representado con el jeroglífico del ibis cresteado, aunque su relación con este animal es probablemente sólo fonética.  Si bien en un principio sólo los faraones y dioses tenían Aj, este concepto se fue modificando, pudiéndolo obtener algunas personas mediante iniciación y trabajo. Es la máxima expresión del ser humano “realizado” que puede alcanzar la vida futura entre las estrellas. Su aparición surge de la unión del Ka y el Ba, aunque otros autores opinan que surgía de la unión del Ba con el Dyet.

El Sejem (Sekhem) era la manifestación de la fuerza y voluntad divinas; podía conseguirse mediante iniciación y arduo trabajo y confería al que lo obtenía el poder de los dioses en este mundo. Los sacerdotes, o magos, que lo poseían se convertían en portadores de la fuerza y voluntad divinas y su manifestación en este mundo. Su representación simbólica es un cetro sagrado, el sejem, que generalmente era portado por el faraón, o el sumo sacerdote, en las ceremonias de inauguración, para consagrar y bendecir.


Get y Nut

Antes de que el mundo existiera, todo estaba fundido en un océano caótico, denominado Nun.  Allí se encontraba Atum (el Sol) diluido, que al tomar consciencia de sí mismo, gritó, y de ese grito surgió Ra.

Ra crea el aire: Shu, y la humedad: Tefnut, (el principio masculino y femenino que es el símbolo de la creación y la generación para los egipcios), antepasados del resto de los dioses.

De esta pareja nacen Nut “la bóveda celeste”, representada como una mujer desnuda con el cuerpo arqueado a modo de bóveda celeste revestida de estrellas, algunas veces se la representa también como una vaca; y Geb “la Tierra”, representado como un hombre verde oscuro coronado con una oca en la cabeza.

De esta pareja nacen Nut “la bóveda celeste”, representada como una mujer desnuda con el cuerpo arqueado a modo de bóveda celeste revestida de estrellas, algunas veces se la representa también como una vaca; y Geb “la Tierra”, representado como un hombre verde oscuro coronado con una oca en la cabeza.

Ra había prohibido la unión de Nut y Geb, pero ellos se casaron si su consentimiento. Enfadado, Ra los castigó condenándolos a no estar juntos jamás. Para ello ordenó al padre de estos, Shu, que los separara.

De este modo, Geb, la tierra, permaneció separado de Nut, el cielo; y entre ellos se extendía Shu, el aire. Así se representa a Geb tumbado, Nut arqueada sobre él y Shu entre ambos; de este modo se creó el espacio necesario para la aparición del mundo que conocemos, con todos los seres vivientes, incluida la humanidAdemás de este terrible castigo, Ra le prohibió a Nut tener descendencia de Geb en ningún mes del año.

Pero el dios Thoth se compadeció de ellos y decidió ayudarlos. Era sobradamente conocida su inteligencia, así que logró convencer a la Luna para que jugara un juego con él. El premio sería la luz de la misma Luna.

Thoth ganó tanta luz que la Luna tuvo que agregar cinco días más al calendario oficial, los llamados días epagómenos, que en realidad no pertenecían a ningún mes en concreto. Así fue como Geb y Nut aprovecharon esta “laguna legal” en la prohibición de Ra para engendrar a sus hijos que nace de las lágrimas de Atum.

Thot creó cinco nuevos días, conocidos como epagómenos y los añadió al final del año calendario que entonces constaba de 360 días (doce meses de treinta días cada uno). Así Nut pudo dar a luz a sus 5 hijos sin dejar de cumplirse la maldición de Ra. El primer día Nut dio a luz a Osiris, que sería faraón después de Ra; el segundo día, a Harmachis, que está inmortalizado en la Esfinge; el tercer día, a Seth, que más tarde mataría a Osiris y se convertiría en faraón; el cuarto día, a Isis, que sería la esposa de Osiris; y el quinto día, a Neftis, que sería la esposa de Seth. En los días epagómenos, nacieron en orden de días:

1.Osiris, fue considerado un día afortunado.

2.Seth, fue considerado un día desafortunado. Nació rasgando el costado de su madre.

3.Isis, fue considerado un día afortunado.

4.Neftis, fue considerado un día desafortunado.


Isis

Isis es el nombre griego para la diosa egipcia Ast, trono en español, y es representada como una mujer con un trono en su cabeza. Isis aparece mencionada por primera vez en escritos que datan de 2.300 a.de C. en la V dinastía del Imperio Antiguo de Egipto.

Isis es el nombre griego para la diosa egipcia Ast, trono en español, y es representada como una mujer con un trono en su cabeza. Isis aparece mencionada por primera vez en escritos que datan de 2.300 a.de C. en la V dinastía del Imperio Antiguo de Egipto.

Isis también es adorada como la gran maga, la reina del más allá y la diosa de la estrella. Reúne todos los atributos de las demás diosas de Egipto. Se creía que la estrella Sirio o Sotis, la estrella más brillante de la constelación de Orión, era la casa en el cielo de la diosa Isis.

Los primeros cristianos irán a asimilar el culto de Isis a la virgen María dándole la faceta maternal y protectora, así como también asimilaría la famosa iconografía de la virgen María con el niño Jesús en sus brazos.

Fue la única deidad del Egipto que fue adorada hasta en el Imperio Romano antes de que su culto fuese prohibido en el año 535 d.C.

Isis y sus atributos

La diosa Isis contiene todos los atributos de las demás diosas de Egipto. Es una de las nueve diosas que componen la Eneáda, o sea, las nueve divinidades adoradas y asociadas a los mitos de la creación en Heliópolis (capital del nomo XIII del Bajo Egipto).

La diosa Isis es referida como ‘la gran maga’ por la hazaña de resucitar a su hermano y esposo Osiris, asesinado por su hermano Seth, para luego procrear con él y dar a luz a Horus.

Isis es llamada ‘la gran maga’ porque se dice también que creó con su magia la primera cobra. De esta primera cobra, Isis extrae el veneno que obligará a Ra, el dios de los dioses, a revelarle su verdadero nombre y así dar a Isis poder sobre Ra. Ra al aceptar su ‘derrota’ prepara un culto secreto para entregar a Isis el poder para curar las enfermedades de los dioses.

Isis también es considerada ‘la diosa del más allá’ por ser la esposa de Osiris y por resucitarlo luego de su muerte y nacer como el dios de la resurrección simbolizando la fertilidad y las crecidas del río Nilo.

Isis es llamada ‘la madre divina’ por su cualidad protectora y maternal mostrada con su hijo Horus y con todos los demás seres.

Isis también personifica la Luna, ya que la Luna era considerada uno de los ojos de su esposo Osiris y porque evitaba las inundaciones en el Nilo.

Representaciones de Isis

Isis, en sus representaciones más tempranas, figura con una corona en forma de trono como el significado de su nombre original egipcio Ast.

Isis es a veces representada con un disco solar por su relación como hija de Ra y por su poder sobre él al ser la única que sabe su nombre. Los cuernos que se le dan a Isis representan a la vaca y es una fusión con Hathor, la esposa de Horus. La vaca simboliza la fertilidad.

La diosa Isis también se ha convertido en un tatuaje muy popular, ya que, además de dar homenaje a la mujer en todo su esplendor, simboliza también la fuerza y proyecta el poder de una diosa sirviendo tanto como un talismán para dar fuerza como un talismán de protección.

Meditación Guiada con la Diosa Isis

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Neftis

Diosa de Dióspolis Parva, representa la oscuridad y todo lo que se refiere a ella; Neftis representa la parte invisible, la noche, la muerte como paso a la otra vida; en este sentido es lo opuesto a Isis, sin embargo las dos están asociadas de forma inseparable y suelen actuar juntas en todo lo que concierne al bienestar del difunto, asistiéndole en su paso hacia el Más Allá por medio de cánticos.

Su nombre significa “Señora de la Casa”, entendiendo por “casa” el lugar del cielo donde vive Horus, y sobre su corona aparece el ideograma de su nombre, compuesto de una cesta (neb) y una casa (Hut), aunque a veces lleva unos cuernos de lira que encierran el disco solar. Como poder creador activo protegió a Osiris y fue llamada Menjet; y por sus actos benéficos con él recibió los nombres de Benra-merit y Jerseket, el primero de los cuales se le aplica cuando aparece en forma de gato. Se le atribuían poderes mágicos y se la llamó “Poderosa en palabras” (Urt-Hekau, Ururty). Se creía que habitaba en tierras hostiles, como el desierto, donde guiaba a los viajeros. Por su participación en el mito de Osiris, ayudando a Isis a embalsamar al dios muerto, estuvo muy relacionada con los difuntos y fue llamada “Señora del cuerpo (de Osiris)”; a las vendas con las que se envolvían las momias se las llegó a denominar “El Mechón de Neftis”; era también la protectora de Hapy cuando, como vaso canopo, guardaba los pulmones del difunto. Representaba al viento del Este.

Recibió el apelativo de “Mujer que no tiene vagina” en su relación con Seth, pero mantuvo relaciones con Osiris, y de su unión tuvo a Anubis. Era hija de Nut y Geb, y Geb, hermana de Isis y Osiris y hermana-esposa de Seth y madre de Anubis y forma parte de la Eneada de Heliópolis. Se la representaba a la cabecera del difunto, con las alas desplegadas; y a veces en forma de milano. Al igual que Isis, tuvo muchas formas, ya que era una de las dos Maat, una de las dos Merit y una de las dos plumas que adornaban la cabeza de Ra. Fue similada a Seshat y Anukis. Se le adoraba en Dióspolis Parva; en Komir (o Kom Her) se la veneraba al mismo tiempo que a Anukis.Tuvo un templo en Sepermeru, capital del nomo XIX del Alto Egipto, donde se la adoraba junto a Seth.

Meditación Guiada con Diosa Neftis


Osiris

Osiris es el dios egipcio de la resurrección, los muertos, la vegetación y la agricultura, a su vez es símbolo de la fertilidad y regeneración del Nilo. También preside el tribunal del juicio de los difuntos en la mitología egipcia. Su padre era Geb y su madre era Nut. Los antiguos egipcios le atribuían la invención del vino.

Su nombre egipcio es Usur o Usir y Unneferth, Perfecto antes y después de nacer, nombre que le dio Mat en su juicio ya que su corazón era tan liviano como una pluma. En occidente suele nombrársele con la forma helenizada Osiris (del griego Όσιρις). Osiris, como dios agrario, tiene la piel de color verde, pues simboliza el color de la vegetación y la regeneración. El negro está asociado a la tierra negra y fértil que en cada inundación del Nilo aportaba nueva vida al campo. Hay una fuerte conexión simbólica entre el negro y la tierra fértil de Egipto.

Era el jefe de la tríada Osiris, formada por Osiris, Isis Asth (su mujer y hermana) y Horus (su hijo). En el mito inicial, Osiris (el bien), es asesinado por su hermano Seth. Neftis encuentra los trozos de Osiris, devolviéndole temporalmente la vida con magia mediante un hechizo que aprendió de Amon Ra. “Revivido” temporalmente, se establece el nacimiento de Horus.

Osiris fue un héroe cultural, rey mítico, fundador de la nación egipcia, que enseñó a los hombres la civilización, las leyes, la agricultura, la fermentación para elaborar bebidas alcohólicas y cómo adorar a los dioses. Muere como hombre, pero resucita como inmortal gracias a Anubis. Es el responsable de juzgar a los muertos en la Duat, donde está acompañado por 42 dioses-jueces (uno por cada nomo) que dictaminarán lo que acaecerá al difunto.

El juicio de Osiris era el acontecimiento más importante y trascendental para el difunto, dentro del conjunto de creencias de la mitología egipcia. El juicio de Osiris sería equivalente al Juicio realizado por el dios cama en la mitología hindú.

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Hathor

Diosa cuyo nombre significa “La Casa de Horus”, por ser madre y a veces esposa de Horus; como tal, como tal, la reina de Egipto se identificaba con Hathor. Su nombre puede escribirse como un halcón dentro de un cuadrado que representa la casa. Madre divina que renueva todo lo existente.

Hathor es una de las principales diosas de la religión del Antiguo Egipto que desempeñaba una gran variedad de papeles. Como deidad del cielo, era la madre o consorte del dios celeste Horus y del dios solar Ra, ambos relacionados con la realeza, por lo que Hathor era la madre simbólica de sus representantes terrenales, los faraones. Fue una de las muchas diosas que asumió el papel del Ojo de Ra, la contraparte femenina de Ra, y en esta forma tenía un carácter vengativo que lo protegía de sus enemigos. Su lado benefactor representaba la música, la danza, la alegría, el amor, la sexualidad y el cuidado materno, y actuaba como consorte de varias deidades masculinas y madre de sus hijos. Estos dos aspectos de la diosa ejemplificaban la concepción egipcia de la feminidad. Cruzó la frontera entre los mundos, ayudando a las almas fallecidas en su transición a la vida después de la muerte.

Hathor es la diosa del cielo, el amor, la alegría, la música y la danza. Diosa protectora de la maternidad y de los niños.

Esta diosa se ve representada principalmente como una mujer con orejas o cabeza de vaca, cuernos liriformes y disco solar. También puede representarse con cabeza y cuerpo de vaca. Aunque puede manifestarse con otras apariencias.

En algunas ocasiones se identifica con otras diosas como Sejmet y Tefnut bajo el aspecto de leona, y con Bastet e Isis, con las que casi se confunde, con las que comparte funciones y leyendas

Hathor, “Señora del Occidente”, protegía la necrópolis de Tebas durante el Imperio Nuevo. En muchas pinturas y relieves de las tumbas tebanas, aparece este árbol representado con el aspecto de esta diosa, ofreciendo al difunto el agua y el aire necesarios para vivir en el Más Allá.

Fue venerada en multitud de santuarios. El más importante fue el de Menfis durante el Imperio Antiguo, y más tarde el de Dendera.

 Otros lugares de culto donde aparece como diosa local son: Sais, Hermópolis, Esna, Tebas, Heliópolis, Filé, Abu Simbel y Nubia, entre otros.


Seckmet

‘Sejmet (/ˈsɛkˌmɛt), Sekhmet o Sacmis (/ˈsækmᵻs/), “La más poderosa”, “La invencible”, “La terrible”, “La gran diosa madre”, “La diosa del amor”. fue una diosa de la mitología egipcia, símbolo de la fuerza y el poder. Era considerada la diosa de la guerra y de la venganza, pero también la diosa de la curación. Se decía que su aliento creó el desierto. Era la protectora de los faraones y los guiaba en la guerra.

Fue venerada como “Señora del Asheru”, en el templo de Mut, en Karnak. También en Luxor, Menfis, Letópolis y la región del Delta. En algunos templos se le ofrecía sangre de animales sacrificados con el fin de evitar su cólera.

Los sacerdotes realizaban un ritual ante una estatua diferente de la diosa todos los días para aplacar su ira. Este es el motivo por el que se han conservado tantas imágenes de la diosa. La mayoría de las estatuas no muestran ninguna expresión ni dinamismo (hieratismo típico en el arte egipcio), se realizaban de este modo pensando que duraran mucho tiempo. Se piensa que había más de 700 estatuas de Sejmet en el Templo de Amenhotep III. Incluso había algunos leones domesticados en los templos dedicados a Sejmet en Leontópolis.

Festival de la Embriaguez

En un mito acerca del final del reinado de Ra en la Tierra, este envía a Sejmet a asesinar a los mortales que conspiraron contra él. En el mito, la sed de sangre de Sejmet no fue saciada al concluir la batalla, lo que le llevó a casi acabar con la humanidad; viendo esto, Ra tiñó cerveza con ocre rojo o hematita para que pareciera sangre y Sejmet, pensando que la cerveza era sangre, se embriagó de tal forma que no pudo continuar su matanza y regresó junto a Ra.  Al terminar una batalla, se celebraban festivales en honor a Sejmet para apaciguarla y que no destruyera de nuevo. Durante un festival anual celebrado a comienzos de año, llamado el Festival de la Embriaguez, los egipcios bailaban al son de la música para mitigar la bravura de la diosa y bebían grandes cantidades de vino para imitar, según el mito explicado, la embriaguez que detuvo a la diosa y su ira de destruir la humanidad. También pensaban que servía para evitar las inundaciones que se producían a comienzos de año, cuando el Nilo se teñía de rojo por el limo y Sejmet sofocaba las inundaciones bebiéndose el agua y salvando la humanidad.

En una lámina de oro, en la puerta de su capilla en el Templo de Karnak, se hallaba la siguiente inscripción:

 “Solo te pido que entres a mi casa con respeto. Para servirte no necesito tu devoción, si no tu sinceridad. Ni tus creencias, si no tu sed de conocimiento. Entra con tus vicios, tus miedos y tus odios, desde los más grandes hasta los más pequeños. Puedo ayudarte a disolverlos. Puedes mirarme y amarme como hembra, como madre, como hija, como hermana, como amiga, pero nunca me mires como a una autoridad por encima de ti mismo. Si la devoción a un dios cualquiera es mayor que la que tienes hacia el Dios que hay DENTRO de TI, les ofendes a ambos y ofendes al UNO.” (Del libro “Faraón”, de Gabriel Silva)


Maat

Maat o Ma’at, símbolo de la Verdad, la Justicia y la Armonía cósmica; también era representada como diosa, la hija de Ra en la mitología egipcia. Fundamentalmente, Maat es un concepto abstracto de justicia universal, de equilibrio y armonía cósmicos que imperan en el mundo desde su origen y es necesario conservar

Maat o Ma’at, símbolo de la Verdad, la Justicia y la Armonía cósmica; también era representada como diosa, la hija de Ra en la mitología egipcia. Fundamentalmente, Maat es un concepto abstracto de justicia universal, de equilibrio y armonía cósmicos que imperan en el mundo desde su origen y es necesario conservar.

La creencia en la Maat proviene de muy antiguo en la cultura egipcia y es un elemento clave de ella, que da sentido a su carácter dualista. Ra, el dios solar, descendía cada anochecer al Inframundo, la Duat, y tras recorrerlo, aparecía de nuevo en el cielo al amanecer del día siguiente.

Para que este ciclo diario de regeneración del mundo no se detuviera, Ra debía enfrentarse con éxito, durante su paso por el reino de las Tinieblas, a Apofis, símbolo del Mal representado como una serpiente. Para simbolizar este triunfo de Ra sobre Apofis, es decir, del Bien sobre el Mal, los egipcios representaban el principio de la maat encarnado en una diosa que ayuda a Ra en su lucha.

Maat era para los egipcios la fuerza benefactora de la que se nutrían los dioses a quienes ellos adoraban. Por ello los sacerdotes hacían diariamente ofrendas y rituales de magia con el fin de garantizar su preponderancia, pues de ello dependía el mantenimiento del orden armonioso y justo del mundo.

Como diosa, Maat aparece representada como una mujer, de pie o sentada, llevando sobre la cabeza su símbolo, una pluma de avestruz, vertical, portando cetro uas y anj. Tras el reinado de Ajenatón, también fue representada como mujer alada.

En un pasaje de los Textos de los Sarcófagos, donde el demiurgo cuenta lo que pasó antes de la creación, el océano primordial le dijo “Respira a tu hija Maat y acércala a tu nariz para que tu corazón viva”; en este sentido, Maat es casi consustancial al aire, es la Norma que regirá la regularidad de los fenómenos cósmicos, las reglas sociales y el respeto que se les debe. Era considerada también alimento de los dioses, ya que, en el ritual diario, el sacerdote ofrecía una figurilla al dios, para que se alimentara de ella. Aparece mencionada en el Reino Antiguo en los “Textos de las Pirámides“. Su último papel era el de servir de guía del dios solar Ra, de quien es considerada hija, en su camino por el cielo; iba detrás de su padre en la barca que le llevaba cada noche hasta el mundo subterráneo.


Ra

Ra era el dios del cielo, dios del Sol y del origen de la vida en la mitología egipcia. Ra era el símbolo de la luz solar, dador de vida,1​ y responsable del ciclo de la muerte y la resurrección. Dios que representa el sol del mediodía, en su máximo esplendor. En los primeros tiempos era la figura más importante del Mundo Inferior; ​ se decía que cada noche viajaba por él bajo la forma de Auf-Ra, el sol poniente.

Para viajar por el cielo se creía que lo hacía en barca de Oriente a Occidente en un viaje de 24 horas; de día era una barca conocida como “Mandjet”; por la noche viaja en una barcaza pequeña llamada “Mensenktet”;​ según los momentos del viaje, se manifestaba en tres entidades diferentes: al amanecer era Jepri; al mediodía, Horajti y al anochecer, Atum. Ra personifica la fuerza primitiva, cósmica y creative. Él es el principio solar responsable de toda la creación. Todos los neteroo Egipcios que tomaron parte en el proceso de la creación, son los aspectos de Ra. Hay setenta y cinco formas o aspectos de Ra. Los textos le atribuyen las mismas cualidades que a Ra: tales como: auto creados, todos poderosos, supremos.

Ra es comúnmente incorporado a los nombres de los otros neteroo (dioses/diosas), por ejemplo: Amen-Ra, Ra-Atum, etc.

El Ojo de Ra (Utchat)

El símbolo Egipcio más significativo es el ojo, el cual tiene varios pepeles sutiles y complejos. El ojo derecho es llamadado El ojo de Ra, y simboliza al sol. El Ojo dd Tehuti (Thoth), y simboliza la luna. Cuando aparecen ambos ojos juntos, son llamados Los Dos Ojos de Heru (Horus) El más Viejo. El ojo físico es la hombre lo que el sol es a Ra. El ojo es una parte del cuerpo que pueden percibir la luz, es por ello que se trata de un símbolo de la habilidad espiritual.

La identidad de Ra se confundió a menudo con la de otros dioses y experimentó diferentes fusiones en un intento de unificar culturalmente al país:

Amón-Ra: como los cultos de Amón y Ra eran cada vez más populares en el Alto y el Bajo Egipto, respectivamente, se combinaron para crear a Amón-Ra, el dios solar creador. Amón era un antiguo patrón de Tebas y miembro de la Ogdóada; con Amonet representaba la energía creadora.

Atum-Ra, era otra deidad formada a partir de dos deidades diferentes. Ra comparte más similitudes con Atum que con Amón. Atusa está más estrechamente vinculado con el Sol, y era también un dios creador de la Enéada. Así, fue inevitable que las dos deidades se fusionaran bajo el nombre de Atum-Ra.

Ra-Horajty, fue realmente más un título o manifestación, que un dios compuesto. Se tenía la intención de vincular Horajty a Ra –como un aspecto de Horus al amanecer.

Jepri, el dios representado con forma de escarabajo que impulsa al Sol de la mañana, es visto a veces como la manifestación de Ra al amanecer.

Jnum también fue considerado una velada manifestación de Ra; Jnum sería un aspecto de Ra en la puesta del Sol.

Facultades y Cualidades de RA

Ra era poseedor de cuatro facultades: Hu (el gusto y la palabra), Maa (la visión), Sedyem (el oído) y Sia (el entendimiento y el tacto).

Y catorce kas:

 Dyefa (Ayefa) (Abundancia), Aju (Estrépito),  Dyehen (Resplandor), Heka (Magia), Hu (Alimentación), Iri (Producción de alimentos), Nejt (Victoria), Pesedy (Luminosidad), Shemes (Fidelidad), Shepes (Gloria), Seped (Habilidad), Uas (Honor), Udy (Prosperidad), User (Vigor) Hay quien da en vez de Uas a Hu (Brillantez).


El papiro Ebers

El papiro Ebers es uno de los más antiguos tratados médicos y de farmacopea conocidos. Fue redactado en el antiguo Egipto, cerca del año 1500 antes de nuestra era; está fechado en el año 8.º del reinado de Amenhotep I, de la dinastía XVIII. El Papiro Ebers está escrito en hierático. Consta de 110 páginas que contienen algunas de las 700 fórmulas magistrales y remedios.

El papiro contiene un “tratado del corazón”, destacando que el corazón es el centro del sistema sanguíneo, con vasos unidos a cada parte del cuerpo. Los egipcios describieron el corazón como el punto de reunión de numerosos vasos, los cuales, se creía en ese entonces; transportaban los distintos fluidos como la sangre, lágrimas, orina y el esperma. También tiene un capítulo para los desórdenes mentales, en el que se recoge trastornos tales como la depresión y la demencia.

Contiene además algunos capítulos con métodos de contracepción, métodos para el diagnóstico de embarazo así como otros trastornos ginecológicos, dermatológicos (manchas, eczemas, acné…), enfermedades gastrointestinales, parasitarias, urológicas, además de la observación médica realizada sobre ambos aparatos sexuales; también se detallan algunas enfermedades oftalmológicas y cutáneas, odontológicas, tratamientos quirúrgicos de los abscesos y tumores, trastornos óseos y para las quemaduras.

Aparte de las recetas mágicas de los sacerdotes de la diosa Sekhmet, como el texto sobre la leche de una madre recién dada a luz para curar las quemaduras, un tanto extraño, se recogen varios ensalmos o “hechizos”, junto con una breve farmacopea; para el tratamiento de las enfermedades antes descritas

Para los egipcios, los desórdenes internos se explicaban por las anomalías detectadas en la anatomía humana, que detallaron en el Tratado del corazón.

La larga práctica de observación había permitido descubrir la red venosa subcutánea, lo que abrió el camino a una Teoría de los Conductos (o canales), llamados “Metu” o “Met”. Los Metu surcaban el cuerpo humano y se creía que éstos, dispuestos de forma radial, comunicaban los orificios naturales y las extremidades con el corazón (órgano fundamental para los egipcios). Los metu transportaban gases y fluidos vitales al resto del organismo. También es por donde fluía el Ka (energía vital).

La existencia de Metu se prestaba a confusión, porque en ellos, además de vasos sanguíneos y otros conductos, se incluían tendones y ligamentos.

Así pues, los Metu nacían desde el corazón, surcaban todo el cuerpo y confluían en el ano. Por eso la base de su medicina se basaba en el uso de purgantes. La larga práctica de observación había permitido descubrir muy pronto la red venosa subcutánea, que abrió el camino hacia una teoría de los conductos (met o metu) que surcaban el cuerpo humano. Éstos, dispuestos de forma radial, comunicaban los orificios naturales y las extremidades con el corazón, y transportaban gases y fluidos vitales –aire, sangre, bilis, moco, orina, semen…– al resto del organismo.

La existencia de estos metu se prestaba a confusión, porque en ellos, además de vasos sanguíneos y otros conductos, se incluían tendones y ligamentos. En los papiros médicos hay muchas referencias a taponamientos u obstrucciones de metu a causa de torsiones o rigideces; otras veces se describe la disminución de su número, asociada a la vejez. Todo ello impedía o entorpecía el paso del «soplo vital», verdadero alimento para los hombres y los dioses: «En cuanto al aliento que entra en la nariz, en el corazón y en los pulmones, son ellos los que lo dan al cuerpo entero», dice el Papiro Ebers. Existía la idea de que la enfermedad implicaba la ocupación del cuerpo por seres extraños.

Había seres demoníacos que perturbaban la salud al inocular su aliento envenenado en el cuerpo o en el espíritu del ser humano. La existencia de estos entes malignos explicaba las enfermedades. El hecho de que fuesen concebidos con aspecto vermiforme, de gusano, posiblemente tenía relación con los múltiples casos de enfermedades parasitarias que inspiraron imágenes repugnantes asimiladas con la putrefacción del cadáver. El estudio de las dolencias contribuyó a un mejor conocimiento de la anatomía humana.

En El libro de los secretos del médico, párrafo con que se inicia el Tratado del corazón (y su variante del caso nº 1 del Papiro Smith), se desvela un conocimiento celosamente guardado para los iniciados: un intento extraordinariamente logrado de describir las funciones o fisiología del corazón, adornado con un lenguaje poético: el corazón «habla» a través de los latidos en los puntos extremos del cuerpo; sólo la habilidad del médico sabe buscarlos en los pulsos, mediante la palpación con sus dedos. Según el texto, la fuente de vida es el corazón, donde tienen su sede la conciencia, los sentimientos, el pensamiento, las emociones y la rectitud.

Mediante su latido se valoraban las oscilaciones del carácter de la persona y todo lo que ésta alberga de divino. A pesar de lo dicho sobre el corazón, los médicos egipcios no tenían conocimientos avanzados de fisiología y anatomía. El mito es uno de los pilares en los que se asentaba la noción de enfermedad y curación en Egipto. Algunos dioses se ocupaban de un órgano concreto. Mediante rezos y cánticos se imploraba el remedio, y la súplica del médico ante la divinidad constituía el preámbulo de un tratamiento. El médico, pues, recurría a la ciencia y le añadía elementos rituales –desde invocaciones mágicas hasta el empleo de talismanes o amuletos– para lograr la curación.

En Egipto convivían sin estridencias el tratamiento farmacológico con el rito y la plegaria mágica, complementándose mutuamente. Junto al mito, el otro pilar de la medicina egipcia fue la enorme experiencia práctica debida a la observación de los enfermos y la enfermedad. El médico, sunu o sinu, era quien cumplía con el acto de la curación.


Meskenet

Meskenet o Meskehenet, es una diosa egipcia del parto. Se la llama protectora del Lugar de Nacimiento y es la creadora del Ka de cada recién nacido, un misterioso aspecto de su alma eterna.

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Akunet

Anuket es la diosa egipcia del Nilo. En el antiguo Egipto, la Estrella Perro, Sirio, la estrella que más brilla en el cielo, aparecía en el momento del solsticio de verano.

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Heket

Heket es una diosa egipcia de la fertilidad y la regeneración cuyo ícono es la rana. En Egipto, coincidiendo con las crecidas periódicas del Nilo, aparecían cada año multitudes de ranas, que servían de presagio de la inundación.

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Renenet

Renenet o Renenutet, es una diosa egipcia de gran poder que antiguamente daba a los recién nacidos el regalo de su verdadero nombre, llamado ren.

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Bast

Bast o Bastet, es una diosa gata egipcio que era un símbolo solar y que más tarde se asoció con la Luna. Cuando está sentada en el trono, se la conoce como Bastet.

Meditación Guiada con Diosa Bast


Sacerdotisa de Isis

Iseum dedicado a veneración Isis, la de la Diosa de los 10 mil nombres y su amado esposo y compañero Osiris.

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Fuentes:

Cosmología Egipcia. La armonía Absoluta. Moustafa Gadalla. Grupo Editorial Tomo S.A de C.V.

Adivinación y Magia del Antiguo Egipto. Eleanor L. Harris. . Grupo Editorial Tomo S.A de C.V.

El libro completo de las pirámides. Moustafa Gadalla. Grupo Editorial Tomo S.A de C.V.

Magia Egipcia. Joseph Toledano. Grupo Editorial Tomo S.A de C.V.

Referencias:

https://es.wikipedia.org